SEIS GRÁFICOS PARA ENTENDER LOS EFECTOS DE LA CRISIS.

Era el 9 de agosto de 2007. El BNP Paribas decidía suspender tres fondos de inversión ya que no podían determinar el valor de sus inversiones inmobiliarias. Este fue el pistoletazo de salida de una gran crisis internacional y únicamente los medios especializados o las secciones de economía recogían la noticia. Los bancos no se prestaban dinero entre ellos por desconfianza. La desconfianza, en el mercado financiero, es muy peligrosa.

El punto culminante de la crisis fue en septiembre de 2008, apenas un año después, con la quiebra de Lehman. Aunque en Zaragoza un pequeño efecto burbuja de la Expo 2008 hizo maquillar la crisis unos meses más. El mercado interbancario mundial se secó de un día para otro, la crisis se propagó a la economía real y con mucha fuerza. Años después se conoció a esta crisis como la Gran Recesión. En España la crisis fue doble: aparte de la internacional, teníamos nuestra propia burbuja inmobiliaria que estalló, dejando un paro descomunal y un sistema financiero muy tocado; la reconversión del tejido industrial y tecnológico no se ha producido como debería haber sido, provocando de nuevo que tengamos muchas posibilidad de volver a tropezar con la misma piedra.

En lo que se refiere a Zaragoza, el elevado endeudamiento del Ayuntamiento adquirido años anteriores a la Expo de 2008 hizo que Zaragoza siga siendo una de las peores ciudades de España en cuanto a ratios económicos. La Zaragoza de Belloch se endeudó entre 2004 y 2007 con varios créditos de cientos de millones de euros.

CUENTAS PÚBLICAS, PIB Y DÉFICIT.

Así ha evolucionado el PIB en los últimos diez años en España. Sin embargo los efectos en las cuentas públicas se notaron antes. El déficit creció rápido, estando varios años en el 10% del PIB. Muchos ignoran lo preocupante de esta magnitud. Hubo momentos en el que la mitad del gasto público estaba financiado por préstamos, una verdadera barbaridad.

El déficit público fue uno de los grandes problemas de la economía española dependiente en gran medida de las fluctuaciones del mercado y de la compra de la deuda pública.

La deuda aumentó y ha seguido aumentando sin cuartel durante la crisis. Los españoles hemos pasado de deber unos 8.000 euros per cápita a casi 25.000 euros. La deuda pública roza el 100% del PIB. Lo único bueno es que veníamos de niveles históricamente bajos (38%) y esto nos ha permitido no hundirnos como país.

Otro dato importante es la cantidad de personas que trabajan en España. Si miramos los datos de afiliación medios por año vemos como todavía estamos por debajo de 2007.

En términos generales la población ha aumentado, aunque muchos extranjeros han abandonado nuestro país y la población nacional ha subido sensiblemente y de forma estable. Pero lo que en términos globales está claro: más población y menos trabajadores. Tenemos un problema.

Y ese problema se llama pensionistas, que no han parado de crecer desde el inicio de la crisis. Mientras no mejoren los datos de empleo y afiliación no vamos a dejar de tener un problema con las pensiones. Y esta nefasta década ha hecho que los problemas que tarde o temprano nos íbamos a encontrar en este área se aceleren.

 

Deja un comentario