Qué hacemos sin la Ordenanza Cívica.

Desde que el pasado mes de Marzo IU apretara los cinturones del Ayuntamiento de Zaragoza gobernado por el PSOE para que derogara la Ordenanza Cívica muchas son las sanciones que se han dispersado y deben sancionarse en otras ordenanzas como por ejemplo la de Limpieza Pública. Sin embargo, otras sanciones han desaparecido de los ‘catálogos’ y no es posible aplicar sus correspondiente sanción.

La Ordenanza Cívica podría tener sus detractores y sus defensores pero lo que nunca debió ser es un juego político de lo qué es cívico o incívico. Y sobre todo una Ordenanza nunca puede ser de izquierdas o derechas (como algunos pretendían ponerle un color) e ir contra ella no puede ser considerado como de izquierdas o derechas.

Una Ordenanza Cívica es un instrumento legal para que la Administración sancione determinadas conductas catalogadas como incívicas. Podemos debatir si queréis cuáles son aquellas conductas y qué tipo de sanciones les ponemos; desde apercibimiento, económicas o incluso trabajos a la comunidad pero lo que no podemos pretender es vender el discurso de que la Ordenanza es mala y quienes la ejecutan son malos también. 

Vender el discurso de que por pintar en una fachada de un edificio no pasa nada o de que hacer botellón en la calle es lo mas normal del mundo es vender medias verdades. La misión de la Ordenanza es diferenciar entre una pintada de un niño sin maldad alguna a la de un graffiti en la marquesina de una parada de autobús o la de juntarse cuatro amigos a beber un fin de semana en una plaza que la de agruparse decenas de personas creando suciedad bullicio y alboroto mientras beben alcohol.

En el año 2012 el Ayuntamiento encargó un estudio sobre el botellón en Zaragoza y entre muchas otras cosas podemos resaltar las siguientes que tienen que ver con la Ordenanza Cívica:

  1. Proponían la disminución de la edad para entrar en determinados espectáculos musicales y un mayor control sobre las barras. Es decir, permitir que pudieran entrar menores (para alejarlos del botellón de la calle) y aumentar los controles sobre los locales de ocio.
  2. Vigilar y sancionar los locales y bazares en donde se vendiera alcohol a menores y fuera del horario permitido. Esto requiere un control exhaustivo por parte de la Policía Local de Zaragoza. Aumentar la vigilancia sobre este tipo de establecimientos.
  3. Sancionar y facilitar el cumplimiento de las sanciones mediante trabajos a la comunidad. Labor muy valorada por todos los implicados, tanto por los sancionados como por las empresas receptoras de este tipo de trabajos (generalmente Limpieza Pública).
  4. Mayor presencia policíal en lugares donde se realice el botellón y sanción. Presencia policial antes de que se concentre el botellón y realización de sanciones en los casos que procedan. De esta forma el llamado boca a boca crearía una mayor persuasión entre los jóvenes.

Todo ello unido con una apuesta fuerte a las medidas de ocio alternativo. Para este estudio, que lo podemos obtener en la pagina web del Ayuntamiento, han colaborado varias asociaciones vecinales y decenas de jóvenes así como entidades de carácter social y juvenil.

Creo que es un estudio bastante interesante que mas de uno debería ojearlo para entender un problema general que no requiere de una solución concreta sino de una serie de actuaciones coordinadas y sobre todo implantar una educación de ocio diferente a la existente.

Por eso creo que haber derogado la Ordenanza Cívica es, además de un mal gesto, un acto innecesario que deja a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad sin una fuerza legal para poder combatir ciertas conductas incívicas, que tanto molestan a los vecinos y ciudadanos, debiendo acudir al gran laberinto administrativo de las Ordenanzas de Zaragoza para poder aproximarse a lo que seria una sanción administrativa.

No nos olvidemos que es de nuestros representantes políticos la creación, eliminación o modificación de normas legales eficaces, reales y simples que nos ayuden a vivir mejor.

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