LO QUE NADIE DICE DE LA MOVILIDAD CICLISTA.

Estos días atrás mucho hemos leído sobre la movilidad ciclista y la movilidad en general en la ciudad. De la posible “reforma” del Pº Sagasta y sobre la Movilidad ciclista en la ciudad. Pero poco o nada hemos hablado de cosas relativas a la movilidad y a la movilidad ciclista que son igual o más importantes.  En primer lugar nadie está hablando (incluido los colectivos ciclistas) de la mejora de la movilidad ciclista en el transporte público: la intermovilidad. La posibilidad de subir con tu bicicleta al transporte público. Tampoco nadie habla de la seguridad de las zonas 30 y viales pacificados; creados y concebidos como áreas de respeto a la bicicleta y peatón en pro una movilidad sostenible, amable y segura.

BICI + BUS + TRANVÍA + CERCANÍAS.

Respecto a lo primero (la intermovilidad) nos queda mucho por hacer porque básicamente nadie hace nada. La mayoría de los recorridos en bicicleta son inferiores a 8 kilómetros. De hecho según algunos estudios la mayoral de los desplazamientos ciclistas son entre 2 y 6 kilómetros. Una noticia muy buena si hablamos de Zaragoza que tiene un tamaño ideal para moverse en bicicleta.

No hay ningún estudio que abra el debate sobre el número de usuarios que podrían usar este sistema para moverse (bici + bus + tranvía + cercanías) y tampoco existe ningún incentivo por parte de la Administración (Ayuntamiento y Gobierno de Aragón) para el impulso y mejora de la movilidad ciclista y transporte público en su conjunto.

Las posibilidades de mejora del transporte y de moverse si unimos la bicicleta con la posibilidad de transportarla en transporte público son enormes. Las distancias que se “cubrirían” son mayores y más eficientes. Lo que a la larga “invitaría” a otros usuarios a sumarse a la posibilidad de moverse en bicicleta + bus o bicicleta + tranvía. Es aquí donde debe estar la verdadera apuesta por la mejora de la movilidad ciclista.

A la par, el Ayuntamiento debe de trabajar en la mejora de las infraestructuras viales en las calles 30. Pues, entre otras cosas, representan aproximadamente el 80% de las calles de Zaragoza y la mayoría de ellas se encuentran en un estado muy deficiente. En París desde años se permite y trabaja en zonas ciclista “en sentido contrario“. Esto significar permitir la circulación de bicicletas en sentido contrario al establecido en calles muy concretas y de poco recorrido. La experiencia ha resultado ser muy segura por diferentes motivos (velocidades máximas de 30km/h, calles bien señalizadas, visibilidad con el ciclista de frente…etc).

Las calles 30 representan el 80% de las calles de la ciudad y, sin embargo, es notable el deterioro y la mala señalización que existe al respeto. Podemos poner cientos de ejemplos de calles 30 que no son lo esperado (que no otorgan esa seguridad y señalización). Normalmente las calles 30 de Zaragoza son calles poco accesibles, con numerosos estacionamientos que dificultan la visibilidad, con escaso arbolado y no invitan a transitar por ellas.

La mejora de las calles 30 (ver enlace sobre cómo debe ser una calle de 30) y la mejora de la intermobilidad en el transporte público son los puntos en donde debería centrarse el debate ciclista en Zaragoza.

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