La UAPO evita el abuso de una joven extranjera en Zaragoza.

La siguiente historia que os voy a contar puede ser una historia real o puede ser una historia ficticia. Lo cierto es que a veces, como se suele decir, “la realidad supera a la ficción“, así que yo simplemente les cuento una historia que no ha aparecido en prensa y ustedes valoran.

Los hechos se remontan a una tarde de domingo del mes de marzo cuando una patrulla de paisano de la UAPO (Policía Local Zaragoza) sobre las 18:30 horas observa en la Plaza España a una joven finlandesa en estado de embriaguez acompañada de un un joven mayor que ella de raza árabe y con un comportamiento extraño (la verdad es que sería una pareja extraña que llama la atención).

Decidieron seguir a la peculiar pareja cuando observaron que el joven subió en Plaza España al tranvía con la chica agarrada. Llegaron hasta Valdespartera. La UAPO les siguió coordinando varias patrullas para no levantar sospechas (donde se bajaban unos subían otros). Una vez en Valdespartera el joven la fue llevando poco a poco a la antigua carretera de Valencia; cogiéndola, manoseandola, abrazandola…etc. Siempre al límite de la difusa frontera entre el abuso y la permisividad.

La UAPO, siempre siguiéndoles y observando desde la distancia, fueron viendo comportamientos extraños por parte de este joven (subirse en Plaza España y acabar en la antigua carretera Valencia ya ves algo extraño). La joven poco a poco se fue dando cuenta de las extrañas intenciones del joven; en apenas menos de una hora había pasado de estar de Plaza España a estar alejada en una carretera situada al lado del campo. El estado de embriaguez se fue disipando y empezó a llorar; pues estaba alejada en un campo a las afueras de la ciudad con un desconocido del que no confiaba. Se encontraba en estado de shock.

Fue en ese momento cuando la UAPO (Unidad que quiere eliminar y/o modificar Zaragoza en Común) decidió intervenir de manera rápida y coordinada. El joven al ver la presencia policial saca de su bolsillo un teléfono móvil (que resultó ser de la chica el cual se lo había sustraído) y lo tira al campo e intenta huir corriendo. La chica en estado de shock; finlandesa de 22 años trabajando de au pair en un barrio del sur de Zaragoza lloraba de manera enérgica y nerviosa: no sabía en donde estaba, ni tampoco conocía el teléfono de la familia donde trabajaba. La UAPO procedió a detener a este joven por diferentes delitos que se aprecian en esta narración. El individuo contaba además con un historial de antecedentes por tráfico de drogas, malos tratos y atentado a la policía.

Finalmente, la Policía Local (AUPO) hizo las gestiones necesarias para tranquilizar a la chica y que contactara con la casa donde trabajaba.

Una historia real o ficticia con un final feliz. No cabe duda. Pero podría haber sido mucho peor: (real o ficción) abusos o agresiones sexuales. No cabe duda que, real o ficción, hay que darle la más sincera enhorabuena a la UAPO.

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