LA PROPUESTA DE ZEC SOBRE EL MODELO POLICIAL.

El pasado 20 de julio Zaragoza en Común dio a conocer su propuesta de modelo policial dando de esta forma un paso más firme ante el proyecto de reforma que tanto se hablaba y que nunca se materializada. Aunque a día de hoy sigue siendo solo una propuesta, ZEC ha querido empezar a dibujar “su” modelo policial. Porque se trata de eso, de su modelo.

Desde aquí vamos a examinar el documento con lupa y realizaremos algunas aportaciones al mismo. Lo primero que llama la atención 

Lo primero que llama la atención en la parte de “agradecimientos” es que no menciona qué entidades ciudadanas son las que han aportado una visión, un modelo o han aportado algo. Mas que nada porque hay que tener mucho cuidado cuando hablamos de estos temas serios y es necesario estar bien aconsejados por personas y entidades que conocen muy bien los temas policiales y el derecho.

El documento en sí no deja de ser un libro de buenas voluntades que utiliza términos muy “sociales” como por ejemplo “la acción policial como garante de derechos”. La policía local de Zaragoza es garante de derechos desde mucho antes que el concejal Alberto Cubero hubiera nacido. Los principios de actuación que se recogen en la legislación actual son los propios garantes de los derechos de los ciudadanos y cuya función de protección se encomienda a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Es decir, que no hay nada inventado en este asunto. Quizás quede muy social, muy morado y muy progresista afirmar que el modelo policial que quieren instalar es un modelo “garante de derechos”. Realizar esta afirmación solo confirma la ignorancia supina.

Identificaciones efectivas.

Otro de los puntos a destacar (página 16) es cuando hablan de las identificaciones efectivas. En primer lugar, se hace palpable en casi todo el documento que ZEC hace referencias a libros, entradas y contenidos de terceros. Con escasa elaboración propia y, a menudo, estas aportaciones de terceros no están disponibles en internet o han desaparecido.

El informe de ZEC en este asunto es muy genérico y hace referencia siempre a terceros. No aporta datos concretos ni reales. Por otra parte hablan siempre de la mejora de las identificaciones pero no concretan exactamente a qué se refieren. Se ve que no tienen mucha idea.

Cuando un policía local o policía nacional realiza algún tipo de identificación en el barrio de la Magdalena, inevitablemente tendrá que identificar a una persona de color, un gitano o cualquier otra persona de diferente creencia religiosa, color o nacionalidad. Esto no es porque el policía diga que va a identificar a quien quiera, sino porque la multiculturalidad de las diferentes zonas de Zaragoza trae consigo identificaciones “multiculturales”. Ahora resulta que más de uno se siente “agraviado” porque lo identifiquen…

Si un policía nacional está investigado algo relacionado con la Ley de Extranjería inevitablemente va a tener que identificar a extranjeros. Aunque eso ZEC no lo entiende…

La policía como chivo expiatorio.

Propio de años atrás y de otro tipo de policías ZEC trata algunos temas como si fuera un chivo expiatorio. Para ello ya impulsa herramientas para sancionar a la policía local por intervenciones “desproporcionases”. Un tema con un largo debate y recorrido. El ciudadano ya tiene mecanismos para recurrir si algo le parece poco acertado o incluso si cree que se han vulnerado sus derechos.

Puede poner una denuncia contra el agente que ha intervenido si lo desea. Pero una denuncia fundada. No vale eso de que “como me han jodido 200 euros por llevar la ITV pasada…”. Zaragoza en Común no entiende que, normalmente, el ciudadano que se queja es el jeta. El que pasa de todo. El que piensa que la policía está para joder y que él no ha hecho nada malo por estacionar mal, por meterse una raya, por llevar un cogollo de marihuana o por conducir sin permiso.

Por otro lado está lleno de incongruencias. Para los que hemos asistido a los plenos municipales el pasado año 2016 hemos visto en repetidas ocasiones a la concejala Arantza Gracia afirmar por activa y por pasiva que “la Policía Local no está para asuntos de violencia de género”, seguido de que “la Seguridad Ciudadana no es competencia de la Policía Local”. Estas afirmaciones, además de hacer pública la ignorancia en este tema de la concejala de Zaragoza en Común, ponen de manifiesto una enorme incongruencia en el modelo policial pues ya en las primeras páginas ZEC apunta que:

La seguridad es un bien común esencial, estrechamente vinculado con otros bienes comunes como la inclusión social, el derecho al trabajo, la salud, la educación y la cultura. Hay que sustituir cualquier estrategia que utilice el miedo por otras que favorezcan una ciudadanía activa, una adaptación delterritorio urbano y el desarrollo colectivo de la convivencia. El acceso a los derechos favorece el derecho a la seguridad.

La seguridad es un bien común. Esto forma parte del Manifiesto de Zaragoza sobre seguridad urbana. Además añaden que

Los modelos de seguridad basados en la reacción y represión del delito se enfrentan al riesgo inmínente de tratar sólo con los síntomas superficiales, pero más espectaculares: conductas íncívicas, antisociales, disturbios y desórdenes urbanos, violencias… renunciando a intervenir en las razones socio-económicas profundas que constituyen el marco de estos desequilibrios sociales y de la convivencia, con importantes costes socíales, económicos a largo plazo, y no pocas veces poniendo en riesgo el propio derecho a la seguridad y la libertad.

No menos importante es una de las conclusiones que se sacan de este manifiesto y que ZEC no desarrolla mucho cuando se dice en la página cuatro “No obstante, todo modelo de seguridad debe, hoy, enfrentarse al hecho palpable del aumento de la inseguridad percibida“. Posteriormente cuando hablan de un modelo de seguridad en donde se involucren los vecinos parece un tema sacado del libro “Muerte y vida de las grandes ciudades” de Jane Jacobs. Un libro que recomendaría a cualquiera que tenga un poco de curiosidad en la estrecha relación entre sociedad, seguridad y urbanismo. Todo lo que aquí mencionan Jane Jacobs ya lo mencionaba en 1960 en Nueva York. Nada nuevo por el momento.

El modelo de Policía que quiere ZEC y que ha resumido en 38 páginas no empieza a palparse hasta la página 12. Lo cual ya nos dice mucho de la introducción, los unicornios y los dragones voladores. En la página 12 ZEC ya nos anticipa las siete líneas en las que se va a basar la organización de la Policía Local (policía comunitaria, eficacia e imagen, comunicación, protección civil…etc).

A ZEC se le olvida que la primera obligación de un cuerpo policial es hace cumplir las normas. Por otra parte, este “nuevo” modelo policial supone iniciar un progresivo desmantelamiento de la UAPO, unidad que tan buenas noticias ha dado a la ciudad y que tan bien sirve en las noches de ocio zaragozanas controlando el ambiente.

Comité de ética.

No menos importante es la creación de un comité de ética que espero que se reúna alguna que otra vez ya que, si se reúne al paso con el que se reúne el Observatorio de la Bicicleta, la Comisión del seguimiento del Pacto Convenio del Ayuntamiento de Zaragoza, la Comisión de Policías Locales de Aragón y otras tantas comisiones entonces tendremos un comité cada cuatro años.

Lo “preocupante” de este comité es cuando hablan de “asociaciones especializadas de la ciudad”. Me gustaría saber cuáles son para poder contactar con ellas ya que es la primera vez que oigo que hay asociaciones especializadas en ética policial. El problema viene porque no existe una distinción en este tema y no hay quién decida qué asociaciones son especializadas en este tema salvo las que Zaragoza en Común decida.

En resumen, el modelo policial de Zaragoza en Común no aporta nada nuevo. Se intenta reinventar en temas que ya han sido muy machacados en los años sesenta en Estados Unidos y no otorga ninguna herramienta a los agentes de policía para desarrollar mejor su actividad diaria. Deja de lado (ni lo nombra) la enorme labor que se realiza en los barrios rurales y se centra únicamente en su enemistad con la UAPO a la que únicamente quieren cambiar su vestimenta porque algún iluminado que cree saber mucho de temas policiales creen que la UAPO da miedo si viste de azul oscuro.

No habla de los verdaderos problemas de los agentes como la falta de herramientas  e instrumentos. Tampoco desarrolla la mediación, algo muy bueno pero muy sensible ya que depende exclusivamente de la buena voluntad de las partes y no de la policía local. No habla de temas de alcohol, prevención, drogadicción, acciones en colegios e institutos, de intervenciones en materia de ruido y zonas de ocio. Nada de nada.

Sí que aporta puntos positivos en cuanto a la proximidad de la policía local, que ya existe, pero debe impulsarse haciendo más visible su participación en determinados temas y su nexo de unión entre vecinos, entidades y agentes sociales y seguridad.

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