El fiasco de la plaza Eduardo Ibarra.

La plaza Eduardo Ibarra es un claro ejemplo de voluntad política sin tener en cuento los usos y los vecinos. La plaza Eduardo Ibarra fue un ambicioso proyecto de la época PSOE – CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza. Para aquel entonces, el consejero de Urbanismo Sr. Gaspar (CHA) manifestaba sus deseos de llevar a cabo este proyecto y lo comparaba con la Plaza del Pilar.

El resultado es que es una plaza muerta, faltan árboles, faltan zonas de sombra, faltan zonas de juegos infantiles, falta renovar su aspecto, los quioscos están sin utilizar (no hay demanda) y el parking funciona a bajo gas porque la mayoría de la gente que acude a la Romareda (cada 15 días) lo hace en transporte público.

Diez años después y algo más de 32M€ tirados casi a la basura la plaza Eduardo Ibarra no respira vida ni convivencia, salvo aquellos días en los que hay fútbol o algún evento en el Auditorio. Quizás la futura construcción de una torre de 75 pisos en lo que eran las oficinas del Real Zaragoza devuelvan a este espacio el movimiento que necesita. Pero no podemos olvidar que han pasado diez años y la planificación de este espacio empeñado en su día por el consejero de Urbanismo el Sr. Gaspar (CHA) ha resultado ser un fracaso.

La plaza Eduardo Ibarra no funciona porque se ha diseñado de espaldas a los vecinos y a las necesidades de un barrio que tiene el particular honor de tener la mayor densidad escolar de Europa. La construcción de zonas infantiles, recreo para perros, zona de patinaje, arbolado, mobiliario urbano y algún local y carril bici hubieran sido necesarios para despertar la curiosidad del viandante y utilizar este espacio como es debido. En su lugar ocupan este espacio ‘la nada’, la falta de sombra y el cemento.

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