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De facturar un millón de euros a vivir de los 472 euros del IAI.

Conmovedor relato que recoge Heraldo de Aragón en su edición digital, en ella cuenta la experiencia de Fernando, un zaragozano de 59 años licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y meritorio empresario que contribuyó a la modernización de la esfera jurídica en España.

En 1999, cuando internet funcionaba a medio gas, puso en marcha una página web que recopilara toda la legislación española publicada. Hoy, casi 20 años después, esta web es propiedad de una multinacional holandesa, aparece siempre en la primera página de Google y se ha convertido en una herramienta fundamental para los profesionales del Derecho.

El empresario, que tuvo a su cargo una veintena de trabajadores y llegó a facturar alrededor de un millón de euros, hoy malvive con los 472 euros del Ingreso Aragonés de Inserción (IAI) porque cuando la empresa que fundó se vendió por varios miles de euros, él ya no tenía nada que ver en la compañía porque había salido algún tiempo antes con motivo de una separación.

Si a mí me dicen hace diez años que voy a estar en esta situación no me lo hubiera creído por nada del mundo”

Fernando cuenta como estuvo viviendo en el Albergue de Zaragoza y, posteriormente, en una casa patera de las Fuentes donde acabó compartiendo un piso de 76 m2 sin agua caliente ni calefacción con 8 personas más. Finalmente Fernando acabó denunciando a la casera por diferentes irregularidades ante la Agencia Tributaria, Policía Nacional y Policía Local

“Hay quienes se están enriqueciendo con el dinero público que personas como yo perciben como ayudas. Con 472 euros no podemos permitirnos otra cosa que no sean estos alquileres”

No es la única situación que denuncia Fernando, que considera que los servicios sociales públicos, tanto municipales como autonómicos, no están pensados para que las personas sin recursos salgan de ese pozo, sino que de alguna manera perpetúan este estado de carencia en muchos casos porque no se atiende al caso particular, se trabaja con la generalidad.

Fernando quiere trabajar. Tiene ideas y un proyecto.

Este zaragozano de 59 años, a pesar de haberlo perdido todo, no se da por vencido: es una persona inquieta que lee la prensa todos los días, sigue de cerca las novedades legislativas y desde hace meses no hace más que darle vueltas a la cabeza para poner en marcha un nuevo proyecto empresarial. Cuenta que tiene por costumbre madrugar mucho y pasa la mayor parte del día fuera de casa buscando soluciones a la situación de exclusión en la que se encuentra.

He ido a pedir ayudas para emprendedores al Instituto Aragonés de Fomento y a Zaragoza Activa. En los dos sitios me han dicho que es una idea viable que podría obtener financiación, pero me piden una aportación para empezar, un dinero que no tengo

A día de hoy no sabe cómo pondrá en marcha su idea ni qué hará cuando en unos meses ya ni le corresponda cobrar el IAI, lo único que tiene claro es que se ha prometido a sí mismo y a su hijo que lo hará.

Y mientras tanto, numerosas entidades en Zaragoza reciben subvenciones de miles de euros con difícil justificación. Esta es la realidad de Zaragoza.

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