¿Debería conducir el concejal Roberto Fernández?

La polémica suscitada por la foto en donde sorprenden al portavoz del PSOE en Zaragoza, Roberto Fernández, echándose una cabezadita mientras discurre el pleno municipal ha traído cola entra las paredes del consistorio. Bromas aparte, el concejal del PSOE -y su grupo- han puesto de manifiesto que Roberto Fernández padece apnea del sueño.

Se ha demostrado que padecer apnea del sueño incrementa el riesgo de sufrir un accidente de tráfico en un 370% por los transtornos que la enfermedad puede ocasionar. A partir de unos datos tan elocuentes, la Comisión Europea encargó en el año 2012 a un comité de expertos un informe que se completó en 2013. El resultado fue la Directiva 2014/85 en la que se insta a los Gobiernos europeos a que desarrollen métodos de detección de posibles enfermos de apnea del sueño en los procesos de emisión y renovación del permiso de conducir.

Obviamente esto no funciona porque ningún gobierno se ha tomado en serio el tema de las evaluaciones médicas relativas a los conductores.

Como consecuencia de la enfermedad, suele aparecer somnolencia diurna, presencia de fatiga crónica e incluso alteraciones respiratorias y cardiovasculares. Y especialmente, el paciente se queja de la alta probabilidad de dormirse en situaciones inapropiadas, mientras conduce, lee o asiste a reuniones de trabajo.

¿Debería conducir Roberto Fernández?

La respuesta es no. Es más, de ser cierto lo que dicen -su propio grupo municipal- el correspondiente médico de cabecera debería prohibirle (tiene su parte de responsabilidad) el ejercicio de la conducción y que, en según que casos, estaría obligado el propio conductor a someterse a un reconocimiento médico regular no antes de 3 años.

Según un estudio de la Fundación Mapfre los conductores con un diagnóstico de apnea del sueño tienen tasas más altas de accidentalidad. Pues bien, ¿cuál es el riesgo relativo de sufrir un accidente de tráfico que tienen las personas que padecen apnea del sueño? Como consecuencia de un meta-análisis, es decir, un análisis conjunto de todos los estudios estadísticos mundiales sobre este fenómeno, se ha llegado a la conclusión de que dicho aumento del riesgo es del 370 %. Ahí es nada.

Un conductor que sufre apnea del sueño no puede (ni debería) conducir, tanto si tiene tratamiento como si no lo tiene porque los medicamentos que reciben algunos no son compatibles con la conducción. En cualquier momento puede tener un conato de quedarse dormido mientras conduce y llevarse por delante a algún peatón, ciclista o tener un golpe con otro vehículo.

En este caso el conductor manifestará que “ha sido un despiste” cuando en realidad se esconde algo mucho más grave. Sin ir más lejos los “despistes” son responsables del 96% de los accidentes en Zaragoza.

  • LopeL
    Jul 31,2018 at 7:44 am

    Muy bueno Alejandro. Roberto cese inmediato

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